Curiosidades

  • El nombre de Barracas
  • La estación antes de ser estación
  • La ciudad y los puentes
  • Remedios de escala alias Talleres
  • La irregularidad de las calles del partido
  • Tranvías gratís para los obreros
  • El ex presidente Farrell y su niñez en Lanús 
  • Lanús y las inundaciónes
  • El servicio de vigilancia en la estación
  • La policia en tiempos pretéritos
  • El primitivo correo
  • Canto a mi pueblo

  • El nombre de Barracas
       Este nombre del partido al que pertenecieron las tierras de Lanús data del año 1731 en que por orden de las autoridades se instalan barracas sobre el puerto del Riachuelo que era el fondeadero y puerto natural. Se entiende por "barracas" al lugar donde se almacenaban los cueros formando pilas de trescientos a quinientos, levantadas sobre piedras o madera de un pie del suelo, para que las aguas corrieran debajo.  Se comenzaba sobre cuatro cueros doblados por el medio y se continuaban diferentes capas hasta formar un cubo de tres varas aproximadamente. Estas barracas se hallaban diseminadas a lo largo de las riberas del Riachuelo y transmitieron el nombre al lugar en que se encontraban establecidas.
    La ciudad y los puentes
    Cuando se constituye el partido de Lanús ya se hallaba construido el puente de Gálvez, actual puente  Pueyrredón, que data de 1791, obra del vecino Juan Gutiérrez Gálvez, a quien las autoridades le adjudicaron su construcción en subasta pública.  Desde su primera edificación hasta la actual, se rehízo totalmente en varias oportunidades y se reparó en forma continua  debido a las frecuentes crecidas de las aguas provocadas por las lluvias.
       En 1855 se construye otro puente en el Paso de Burgos, actual puente Uriburu, a cargo del vecino don Enrique Ochoa. El mismo era de mampostería común pero se derrumbó como consecuencia de las crecidas de Santa Rosa de ese año. En 1856, un año después, Ochoa dio comienzo a la construcción del segundo puente, que también fue arrasado por las aguas invernales de ese año. La tenacidad del constructor llevó a la inauguración del tercer y definitivo puente  en 1858, al que se lo denominó puente Valentín Alsina (en honor al gobernador) y que fue expropiado por el gobierno años más tarde.
       Posteriormente , en 1910, se inauguró el cuarto puente que dejó su puesto al de estilo colonial que actualmente posee el partido y que fue inaugurado en 1938.
    FOTO DE PUENTE ALSINA
    La estación antes de ser estación
    Cuando en 1867 se construye la estación de Lanús, esta funcionaba como un apeadero ya que se hallaba fuera del diagrama inicial del Ferrocarril del Sur, hoy Roca. Al iniciar el viaje en Plaza Constitución, todo aquel que quisiera descender en Lanús debía comunicarlo al guardatrén. Para quienes deseaban subir en esa estación se colocaba una bandera que al ser percibida por el maquinista le indicaba que debía detenerse.
    Lanús y las inundaciones
       En el núcleo urbano de Villa General Paz  en el partido de Lanús eran muy frecuentes las inclemencias climáticas tales como inundaciones, anegamientos, etc. Un zanjón corría por la calle Salta, donde hasta comienzos de este siglo podían cazarse patos y nutrias; e incluso existían vecinos que en bote navegaban por la hoy Avenida Nueve de Julio.
    Tranvías gratis para los obreros
    La fundación de Villa Obrera en 1889, luego de la compra de 147 manzanas por la Compañía La Obrera para fundar pueblos con ubicación y precios cómodos para obreros, fue acompañada por la instalación del servicio de tranvías, integrado en un principio por un solo coche. En este medio de transporte no se cobraba pasaje porque la compañía lo consideraba como un servicio público indispensable para la villa que se había creado. También atendía toda clase de recados, siempre gratuitamente.
    Remedios de Escalada alias Talleres
    En  1897 la empresa del entonces Ferrocarril del Sur adquirió una gran fracción de tierras que destina a construir una estación (inaugurada en 1901), que primitivamente recibió el nombre de "Talleres" porque allí estaban ubicados los talleres para la reparación de máquinas y vagones que circulaban por sus vías. Para el personal que trabajaba en dichos talleres la empresa hizo edificar viviendas e instaló el club. En 1923 esta localidad pasó a denominarse Remedios de Escalada al igual que la estación ferroviaria.
    El ex Presidente Farrell y su niñez en Lanús
    Quien fuera Presidente de la Nación desde 1944 hasta 1946, Edelmiro Farrell, descendía de una de las primeras familias asentadas en la Villa de los Industriales, pueblo del partido de Lanús que a fines del siglo XIX había surgido por iniciativa de don Enrique Fernández, que había instalado allí una fábrica de almidón, herrería mecánica, horno de ladrillos, matadero para carne de exportación y saladero. El fundador del pueblo también había creado una escuela primaria de la cual egresó el futuro Presidente de la Nación. La creación del partido tuvo lugar bajo su Presidencia  y su bastón de mando se encuentra en el actual Palacio Municipal.
    La irregularidad de las calles del partido
    Las calles del partido no guardan la típica forma de damero, heredada de la época colonial y que caracteriza a la gran mayoría de las ciudades del país. La explicación la encontramos en que el trazado de las calles que se produjo como consecuencia de la formación de villas, pueblos y barriadas respondió a intereses particulares, sin obedecer a proyectos previos, razón por la cual tomaron direcciones confusas e irregulares.
    El servicio de vigilancia en la estación
    El primer agente fue don Pedro Márquez, quien desde 1894 prestaba servicios en la estación del ferrocarril, y en la misma época, en las noches oscuras, el farolero del mismo Ferrocarril del Sur colaboraba encendiendo faroles alimentados a kerosene.
    La policía en tiempos pretéritos
       Don Camilo Zapata es uno de los más antiguos vecinos de Lanús y cuenta la  siguiente anécdota: La policía estaba instalada en una casita de madera situada en la calle Oncativo entre Margarita Wield y Piedras, que se distinguía por una bandera que flameaba en lo alto. Toda nuestra policía eran un oficial y un vigilante. Un día, pasando por allí, pregunté a un hombre que estaba barriendo, si se podía ver a un oficial; como me contestó que había salido, le pregunté si estaba el vigilante, y como éste tampoco se encontraba en la comisaría, acabé por preguntarle: - ¿y usted quién es? -Yo soy un preso...- dijo y continuó barriendo

    El primitivo correo


       Otro antiguo vecino de Lanús, don Ramón Castany, nos cuenta como llegaba la correspondencia. El jefe de la estación entregaba las cartas al cochero del tranvía, el cual las dejaba en una o dos casas cuyas familias se encargaban de repartirlas entre los vecinos. Y nunca se extraviaba ninguna, por el contrario, llegaban a su destinatario cartas que hoy en día dormirían un sueño de años en las oficinas del correo.  Una vez el cochero le dejó a don Ramón un sobre con una extraña dirección: A mi hijo en Lanús, que resultó pertenecer a un viejo carrero del pueblo de nacionalidad italiana.

    Canto a mi pueblo

    Mi pueblo siempre guarda sabor de sus raíces
    Y se arraigó a la tierra con viento, cielo y sol,
    Que se expande y prodiga por la extensión más íntima,
    En la expresión humilde que le legara Dios.

    Mi pueblo nunca tuvo palacios, ni castillos,
    Ni asombraron sus lujos y vana ostentación,
    Ni levantó murallas al proceso del tiempo,
    Ni presentó barreras al progreso de hoy.

    No tuvo cortesanas, favoritas, princesas,
    Ni las cortes fastuosas que el pasado creó.
    Sólo madres virtuosas y mozas recatadas,
    Que cubrieron sus carnes con un velo de honor.

    Ni héroe de leyenda, ni castas, ni linajes,
    En mi rústica aldea, su población formó.
    Sólo mozos honestos, modestos, decididos,
    Empuñando sus armas: la semilla y la hoz.

    Estuvieron abiertas sus puertas y tranqueras
    Para dar el abrigo tras el cercado en flor,
    Y en la mesa de pino -siempre fue compartido-
    El vino del afecto con el pan del amor.

                                                           Alfonso Alcaide